Declaración por los refugiados y migrantes


Llega el invierno y miles de refugiados que huyen de la guerra y la devastación siguen hacinados en condiciones inhumanas en los campos de Grecia e Italia, condenados por la Unión Europea a sufrir el frío, cuando no a morir en la fosa común que ya es el Mediterráneo. Pero los migrantes no solo huyen de la guerra, también huyen de la miseria que les obliga a migrar hacia la próspera Europa, y nosotros los recibimos con una frontera asesina, devolviéndolos en caliente sin tan siquiera permitirles solicitar asilo y encarcelándolos en CIEs. Todo por ser migrantes. Todo por ser pobres. Y para colmo, resurge la extrema derecha en toda Europa con un discurso racista, prometiendo mano dura contra la inmigración.

La crisis de los refugiados está cayendo en el olvido y ya ni los partidos de izquierdas hablan de esta situación, incluso cooperan con los responsables de todos estos atropellos. Pero nosotras no olvidamos y decidimos denunciar la situación de los refugiados y las personas migrantes. Sin embargo, denunciar estas situaciones sin atender a las causas de la migración sería vacuo, carente de sentido.

La gran crisis de los refugiados provenientes de oriente medio es consecuencia de las guerras de desestabilización llevadas a cabo por el imperialismo estadounidense, desde Afganistán hasta Siria, con la cooperación de sus socios en la región, los países miembros de la OTAN y la Unión Europea, incluyendo el estado español, en forma de apoyo directo o venta de armas a regímenes asesinos como el Saudí, para el control de los recursos energéticos del Oriente Medio. A su vez, el imperialismo occidental también es el motivo por el cual la mayoría de países del sur global se mantienen en la miseria. Sin el control sobre sus políticas económicas, sin el acceso a materias primas baratas, sin un intercambio desigual en el reparto del trabajo, los superbeneficios de los que extraen las potencias occidentales no serían posibles.

Por último, el sistema imperialista se sirve del racismo, por varios motivos. Primero, para mantener esta política exterior de expolio del tercer mundo sin que esta sea mayormente contestada en occidente. Segundo, para conceder privilegios sociales a un sector de la clase obrera y alejarla así de la unidad pudiendo sobreexplotar así a la población migrante. Divide y vencerás. Y tercero, como chivo expiatorio de todos los males de la sociedad capitalista en momentos de crisis, alimentando así al fascismo.

Por todo ello, desde Marchas de la Dignidad debemos luchar contra el imperialismo, ajeno o propio, para evitar los refugiados del futuro. Además, también debemos luchar por una acogida digna a las refugiadas y migrantes, por la derogación de la ley de extranjería y el cierre inmediato de los CIEs, por una frontera humana, por la equiparación de los derechos de todas las personas migrantes y posicionarnos claramente contra el discurso racista de la extrema derecha. Solo así conseguiremos una la unidad en la clase obrera y los sectores populares necesaria para cumplir nuestros objetivos. Solo así lograremos ser verdaderamente antirracistas, antiimperialistas e internacionalistas.

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